El brutalismo, un movimiento arquitectónico que surgió en la posguerra está viviendo un resurgimiento en muchas partes del mundo. Lo que antes se consideraba frío y austero, es hoy admirado por su autenticidad.
A estas alturas todo hemos escuchado algo sobre la película «The brutalist», protagonizada por Adrien Brody.
Lejos de quedar en el olvido es un estilo que se puede reconocer a la perfección en Asturias: desde edificios históricos hasta las reinterpretaciones modernas de esta corriente, que recogen el testigo de un estilo que se ha caracterizado por su funcionalidad, durabilidad y por su belleza minimalista.
Si eres amante de la arquitectura y el diseño, Asturias ofrece un interesante recorrido por estructuras que han resistido el paso del tiempo y que hoy vuelven a estar en tendencia.

Pero vayamos a su origen.
Es una corriente arquitectónica que floreció entre las décadas de 1950 y 1970. Su principal característica es el uso predominante del hormigón visto, líneas geométricas audaces y estructuras monumentales. El nombre proviene del término francés béton brut (hormigón crudo), que fue muy utilizado por el arquitecto Le Corbusier. Tuvo su apogeo en Gran Bretaña.
A veces lo acompañan estructuras en madera y cristal.
A diferencia de otros estilos arquitectónicos este se centra en la honestidad estructural es decir, que deja atrás cualquier decoración innecesaria. Esta estética fue criticada por ser fría y poco acogedora.
En Asturias hay un gran legado.
Y con él un gran nombre, el de Joaquín Vaquero Palacios. ¿Quién no conoce la central hidroeléctrica Grandas de Salime?¿Y la de Proaza?

Aunque el brutalismo no es un estilo predominante en Asturias, sí dejó su huella en algunos edificios emblemáticos, especialmente en Oviedo y Gijón. La funcionalidad y la resistencia de este estilo encajaban perfectamente con la arquitectura pública y educativa que se desarrolló en España durante los años 60 y 70.
Algunos de los ejemplos más notables incluyen:
1. Facultad de Geología de la universidad de Oviedo.
Obra de Ignacio Álvarez Castelao y ubicada en el campus de Llamaquique, esta facultad es un claro exponente. Su diseño robusto, basado en grandes bloques de hormigón y ventanales responde a los principios de funcionalidad y durabilidad que definen esta corriente.
Como ocurre en cualquier época y contexto, el aulario de Castelao fue muy criticado. Su fachada (de apariencia aséptica), el hormigón al desnudo y sus ventanas desagradaron a muchos.
2. Edificio de la Autoridad Portuaria de Gijón.
Situado en el puerto de El Musel, destaca por su estructura compacta y sus volúmenes geométricos que reflejan la esencia del brutalismo. Además, el hormigón visto resalta el carácter industrial que tiene. Es una obra de Longo y Roldán / Víctor Longo Valdés y Ester Roldán Calvo.
3. Palacio de Justicia de Oviedo.
Este imponente edificio, de Francisco Pol, construido en la década de 1980, conserva elementos brutalistas en su diseño. Lleno de líneas marcadas, de materiales desnudos y con una gran sensación de monumentalidad. Era una época llena de referencias a la austeridad y a lo funcional.
4. Biblioteca Central de la universidad laboral de Gijón.
Si bien el conjunto de la universidad laboral tiene una estética más clásica, algunas de sus ampliaciones y reformas posteriores incorporaron elementos brutalistas, especialmente en espacios funcionales como la biblioteca central. Luis Moya se inspiró en la plaza de San Marcos de Venecia en su diseño.
Preguntas Frecuentes.
¿Por qué está volviendo a estar de moda?
Se ha revalorizado por su estética minimalista, su durabilidad y su relación con tendencias actuales en diseño y arquitectura sostenible.
¿Cómo se diferencia de otros estilos arquitectónicos?
A diferencia de estilos más ornamentados, el brutalismo se enfoca en la exposición de los materiales y en estructuras masivas y geométricas sin decoraciones.
Aunque puede parecer austero, su impacto visual y su funcionalidad han ganado admiradores en la actualidad.
¿Se están rehabilitando edificios brutalistas en Asturias?
Sí, algunos edificios están siendo restaurados o adaptados para nuevos usos en lugar de ser demolidos, como parte de una tendencia de conservación arquitectónica.
¿Cómo ha influido el brutalismo en el diseño de interiores en Asturias?
Ha inspirado la tendencia de espacios minimalistas con hormigón visto, mobiliario de líneas simples y el uso de materiales crudos como acero y madera.
¿Es compatible con la arquitectura sostenible?
Sí, y sobre todo cuando se reutilizan en lugar de demolerlos. Es una forma de reducir el impacto ambiental.
¿El brutalismo solo se encuentra en edificios públicos?
No es exclusivo de ellos, aunque es más común en instituciones gubernamentales. Pero puede encontrarse también en viviendas particulares y en proyectos contemporáneos.

